Historias de gatos

Shiva y Ragnar

13/04/2021

Hace varios años, una gata venía a mi casa y me regalaba plantitas que traía en su boca. No sabíamos si tenía dueños, entonces le dábamos de comer un poco, ya que venía todos los días a visitarnos.

Después de un tiempo, el vigilante del condominio, nos contó que los dueños de la gata vivían en el condominio. Les contamos que Sally (la gata) vinía a visitarnos de vez en cuando. Por suerte, no se molestaron, pero poco después nos mudamos y ellos también.

Cuando nos mudamos, nunca pensé en tener un gato. La verdad que tenía muchas cosas que hacer y pensaba que no sería un trabajo fácil.

Un día estaba trabajando y entré a Facebook. Allí me encontré con una foto de un gatito que estaba muy débil. A primera vista, me enamoré de él. Llamé a la señora que lo acogía y me animé a visitarlo. En la foto lo podéis ver con su hermanita, que estuvo con él desde que nacieron. La señora me convenció y al final decidimos adoptar a Shiva. No puedo negar que me cambió la vida.

Ragnar es el hijo de la gata callejera que un vecino acogió al tener sus crías. Le daba de comer y le ayudaba.

Aunque yo tenía mis dudas en tener a otro gatito, finalmente decidimos adoptar también a Ragnar. Ya ni sé porqué dudé, el es mi felicidad total y es mi compañero de vida.

He aprendido que hay que arriesgarse, porque a veces si no nos arriesgamos nos perdemos muchas cosas.

Muchas gracias por leer esta historia.

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