Historias de aves

Pipita

18/12/2020

Nunca olvidaré como en el fondo de ese pequeño cubo lleno hasta arriba de pollitos, tu te removías lentamente, un poco ajena a lo que allí pasaba. En ese momento supe que te elegiría a ti. Llegaste a mi vida como un pequeño rayo de luz, que discreta pero firmemente iluminaste allí donde más falta me hacía. Juntos pudimos llevar mejor lo mucho que echábamos de menos a Raquel, cuando tuvo que irse a casa durante un tiempo…

Aun sonrío cuando encuentro alguna tirita de papel de algún libro que en su momento decidiste que sería bueno para poder construir tu nido. Ojalá hoy tuviese que echar mantas por los muebles para poder taparlos y que tras esperar casi una hora mientras intentaras entrar, vinieses volando hacia mi para posarte en mi hombro un ratito más.

No te llevabas muy bien con mamá ni con mi hermana, eso de los animalitos que iban dejando cacas por ahí no les convencía mucho, y el que quisieras picarles a través de la jaula, tampoco. Pero pronto fuiste tu la que acompañaste a Raquel en la aventura más loca de nuestras vidas mientras yo tenía que pasar el día fuera…

No tardaste mucho en conquistar todos los huecos del mueble de la cocina. Siempre predilecta por el de los tés. Aquellos botes que podías mover bien para ejecutar tu plan. Solo un poco de pan o de folio de papel podían para sacarte de allí.

Jo!, ¿te acuerdas cuando apenas tenías unos meses y te llevé a una boda metida en aquella cajita porque tenía que darte de comer cada 4 horas? ¡Se me había olvidado completamente! La cara de la gente no tenía precio… Son tantos los recuerdos que me vienen cuando pienso en ti que llenaría hojas y hojas recordándote.

Eran poco los días que no cesabas en tu empeño de construir un nido allí donde te posaras, pero echo mucho de menos los días en los que te tomabas un descanso y te acurrucabas muy a gusto a dormir pegada a mi barbilla… No podrías imaginarte la paz que tú, tan pequeña y tan vulnerable, eras capaz de dar.

Gracias, mi rubita. Ojalá, nosotros los humanos, algún día fuésemos capaces de dar tanto por tan poco… Hasta siempre.

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