Historias de perros

Django

17/06/2020

¿Cómo llegó Django a nuestras vidas?

Hace 5 años mi hermana fue a la protectora de animales de Málaga para visitar a su amigo que hacía el voluntariado. Me llamó y me dijo, ¿y si llevamos por el día del padre un cachorro a casa? No tardé mucho en decirle que sí.  En mi familia siempre hemos sido amantes de los perros, pero por distintas circunstancias, nuestros padres siempre decían que mejor no cuando le proponíamos adoptar a uno. Sabíamos que nos arriesgábamos a despertar algún enfado, pero decidimos correr el riesgo.

Cuando mi hermana estaba buscando qué perrito se adaptaba mejor a nuestras necesidades, una de las trabajadoras le dijo que aquella misma noche encontraron en la puerta de la protectora tres cachorros que habían dejado en una caja y correteaban por allí.

Eran preciosos, una mezcla de pastor alemán con otra raza que nunca llegamos a averiguar. Ojalá pudiera haber adoptado a los tres, pero solo podía elegir uno. Eran dos hembras y un macho con menos de 4 meses. El macho empezó a dar la pata a través de la verja y fue amor a primera vista.

El siguiente paso era lo más complicado, ya que había que presentarle a nuestros padres un nuevo miembro de la familia: Django. Le pusimos un lazo rojo y entramos a casa con él en brazos.

Montamos un buen lio en casa. Nuestros padres sabían que tener un perro es una responsabilidad y que tendríamos que adaptarnos para poder darle la educación y la atención que necesitaba. Pero Django los conquistó en menos tiempo del que creíamos. Perseguía a mi padre por la casa o se tumbaba enseñándole la barriguita a mi madre en busca de cosquillas. Nos demostró en cuestión de días que sería un perro ideal para nosotros.

En menos de una semana se convirtió en parte esencial de nuestras vidas.

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