Historias de perros

Chivis

18/09/2020

Chivis & Sofi 

Cuando llegué a París me sentía agobiada; la gran ciudad, el ritmo, el trabajo… mi hermana insistió en que debería tener un perro, pero no estaba preparada para todas las responsabilidades…

Sin embargo, ella empezó a contactar con gente a través de Internet sin que yo lo supiera y fue entonces cuando recibí un mensaje de alguien ofreciéndome ver un perro. Fui y me enamoré inmediatamente de la cachorra. La chica de 25 años la había comprado una semana antes pero decía que no podía cuidarla. En ese momento supe que podía darle el amor y el cuidado que se merecía.

La primera noche la chica me escribió diciendo que quería la perrita de vuelta, pero yo no podía devolverla, ya había decidido que estaría conmigo. A la semana siguiente me demandó diciendo que yo estaba reteniendo ilegalmente a la perra (a pesar de que yo se la compré). Fue uno de los momentos más estresantes de mi vida, sólo el pensamiento de perderla.

Fuimos a juicio y gané, pero esos 3 meses ¡fueron aterradores! Hice todo lo posible para demostrar que ella estaría mejor conmigo, sabía que no podía renunciar a ella.

A día de hoy hemos visitado más de 12 países juntas, hacemos todo juntas y todos la conocen. Ella es mi hija.

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