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Historias de gatos

Historias de gatos

Mia

15/07/2020

Razones por las que adoro a mi gata

1. Se sienta en mi regazo
Cuando mi gata se sienta en mi regazo, o se tumba encima mía impidiéndome hacer otra cosa, lo demás tendrá que esperar. ¡He sido elegida por ella y que ni por asomo se me ocurra despertarla!

2. Me recibe con una fiesta cada vez que llego a casa
Nunca me siento sola en casa. Desde el momento que llego de haber estado fuera, mi gata automáticamente corre para saludarme y mostrarme cuánto me ha echado de menos. No hay nada más bonito que su pequeña cara mirándome al entrar a la casa.

3. La más divertida (cuando está de humor)
Mi gata puede dormir durante una gran parte del día. Ahora, cuando no está durmiendo, parece que necesita desfogar y gastar toda esa energía acumulada, para así poder dormir luego otro ratito más. ¡Es tan gracioso verla con esa hiperactividad! Empieza a correr sin sentido por la casa y como nuestro suelo es de madera, es aun más gracioso ver cómo derrapa por los pasillos. También le encanta jugar al escondite y bailar… los gatos son una fuente de entretenimiento infinita.

4. Todo puede ser una cama
¿Hay alguna caja en la casa? Si la hay, mi gata seguramente esté metida en ella. No importa lo cómoda y cara que sea su cama; una caja es una caja. Pero si no hay ninguna caja, tampoco es un problema. Buscará cualquier otra cosa: el teclado del ordenador (ella lo intenta pero por ahí no paso…), el fregadero, o incluso un folio de papel tirado por el suelo. Su imaginación no tiene límites.

5. Caza moscas al vuelo.
No estoy bromeando. Estaba una vez sentada en el sofá, cuando escuché a mi gato hacer sonidos raros. Miré y la veo perseguir a una mosca que iba volando. ¡Era tan mona moviendo la patita por los aires! Lo que nunca imaginé fue que de pronto, mi gata saltó por los aires, atrapó la mosca con la pata y antes de caer en el suelo ¡ya se la había zampado! ¡Tengo a una pequeña ninja aquí conmigo! Y no voy a seguir contando qué otros animales se come… (como mis archienemigas, las arañas). ¡Que alegría tener una casa limpia de insectos y bichos!

6. También le encanta tener su espacio
No os voy a mentir si digo que a mi gata le encanta tener también su rato a solas. Ella disfruta cuando tiene la casa para ella solita. Seguramente lo que más le gusta es poder dormir sin que la moleste… Al menos, esto hace que no me sienta muy mal cuando tengo que salir de casa y dejarla sola. Es más, los gatos no es que necesiten mucho para ser felices: agua, comida, dormir, jugar y una caja de arena limpia. Pero sobretodo, amor incondicional.

7. Mejor que cualquier despertador.
Mi gata viene a despertarme todas las mañanas sobre la misma hora. Cada vez que intento dormir un poco más, ella busca una manera de decirme que eso está mal. Es muy mona (aunque a veces es un poco pesada…). ¡Pero la verdadera razón de esto es que está esperando a que le prepare su desayuno! Aunque también quiero creer que busca un poco de caricias después de una larga noche.

8. La paseo como si un perro se tratara
Mi gata es una gata casera, y como a cualquier gata casera, le encanta mirar por la ventana a la gente pasar por la calle. Verla así me daba tanta pena, que un día decidí comprar un collar y una correa y desde entonces, cuando hace bueno, damos paseos al parque, nos sentamos en el césped o miramos a los pájaros. La gente se suele parar y acariciarla mientras ella disfruta de la luz del sol.

9. Una adorable bola de pelo
Mi gata es básicamente una pequeña máquina de pelo ronrroneante. No puedo imaginar mi vida sin ella a mi lado, y yo pienso que ella me necesita a mí tanto como yo a ella. Cuando estoy en mi cuarto, ahí está conmigo; si hago algo de ejercicio, la tengo ahí al lado vigilándome; si voy al baño, se sienta a esperarme tras la puerta; si me pongo a trabajar, se me duerme en mi regazo…

Historias de gatos

Nana

13/07/2020

Una casa no es una casa sin una mascota que te hace una fiesta al llegar. Al menos esa es mi filosofía, no podría vivir sin mi mascota. Me encanta volver a casa y encontrarme a mi amiga peluda feliz por verme.

Adopté a Nana hace ya 4 años. El nombre se lo puse por un personaje de anime llamado Nana, con el que estaba obsesionada en esa época y que veía sin parar con mis compañeros de piso en la universidad.

Cuando traje a Nana a casa por primera vez, todos decían que era ‘un poco fea» por los colores de su pelaje. En realidad, Nana es lo que se le denomina un gato carey. En los gatos, los colores del pelaje están definidos en el cromosoma X, por lo que las hembras son capaces de tener una gran mezcla de ellos (¿cómo es la ciencia eh?). Es por lo que a este tipo de gatos se le denomina carey, porque sus colores recuerdan a la del caparazón de las tortugas marinas carey. Nana es una mezcla de naranja-rosáceo con marrón-negro y blanco, y para mí siempre ha sido la cosa más bonita del mundo.

Fue amor a primera vista para ambas. Recuerdo que al principio estaba un poco asustada y perdida en su nuevo hogar, pero pronto empezó a sentirse segura conmigo ¡y hasta ahora siempre hemos estado juntas!

No puedo explicar cuánta alegría trae Nana a mi vida. Es la gata más linda y lista que conozco. Es muy parlanchina; siempre intentando comunicarse contigo y le encanta jugar en el jardín y que le persigan, aunque es verdad que últimamente se está volviendo un poco vaga…

Desgraciadamente ahora mismo vivo algo lejos de ella. Nana se está quedando con mis padres (quienes la adoran), pero cada vez que la visito me hace una gran fiesta y se acurruca conmigo. ¡Os dejo con esa foto de Nana mirándome con los ojos llenos de amor!