Historias de perros

Boira

13/11/2020


Boira ha sido un soplo de aire fresco en nuestra casa.  Yo siempre he vivido con perro en casa, tres para ser exactos, mis pequeños Yorkshires. Joan nunca había tenido perro. Nos mudamos a vivir juntos a Lleida y mis perros ya eran mayores, por lo que decidimos que la mejor opción es que siguieran viviendo con mis padres los tres juntos y no separarlos y hacerles sufrir un cambio tan grande. Por lo que, al llegar a casa sentía que me faltaba algo, me faltaba ese movimiento de colita de: ¡por fin en casa! Y entonces llegó ELLA.  

Boira nació en una protectora junto a sus 8 hermanos, su mamá, Brienne, fue encontrada en la calle embarazada y por suerte pudo dar a luz estando bien atendida con un buen techo y comida.  La primera vez que vimos a Boira el día de la adopción supimos que era ella, había algo especial en ella. Con el tiempo nos ha demostrado que su nobleza va más allá, vive por y para nosotros.

Siempre he visto algo especial en ella por lo que me animé a formarla como perra de terapia y una vez más, me ha demostrado lo especial que es. No solo crea vínculo conmigo si no, con las personas y animales que le rodean. Es buena, cariñosa, juguetona, aventurera y sobre todo, es perra de terapia.  No sólo por el título, NO, es perra de terapia de nacimiento.

En Diciembre de 2019 perdí a mi perro, Iker, mi primer perro. El que estuvo conmigo desde los 11 años hasta los 26 años, él. Boira ha sido un gran apoyo para mí y me ha hecho llevar mejor su pérdida. Ya pueden venir pandemias, mil guardias y horas de trabajo en el hospital, problemas de todo tipo… ELLA siempre está ahí haciéndonos las cosas más llevaderas, con una sonrisa, siempre. Gracias por darlo todo sin esperar nada a cambio nuestra pequeña gran mastín.

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